La madera se está convirtiendo en un pilar fundamental para la estabilidad económica europea, a medida que los países se orientan hacia soluciones rentables e innovadoras para combatir el cambio climático y hacer frente a la volatilidad del mercado.
Un informe publicado por la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE) revela que la industria forestal está tomando impulso gracias a la construcción con bajas emisiones de carbono, las energías renovables y otros productos novedosos.
Por ejemplo, en Estonia, los biocombustibles sólidos representan más de un tercio de su producción de energía primaria, lo que demuestra que la madera se está convirtiendo en un elemento indispensable para la seguridad energética.
El documento señala que, en general, parece que el sector se enfoca cada vez más en la innovación de alta tecnología y la resiliencia climática, en oposición a la mera extracción de años anteriores.
En países como Irlanda, este cambio se refleja en una creciente atención a los bosques como sumideros de carbono.