El portavoz de Naciones Unidas informó que el Programa Mundial de Alimentos está ampliando su respuesta de emergencia en el estado de Jonglei, en Sudán del Sur, donde el aumento del conflicto ha obligado a miles de personas a huir.
“Estas distribuciones de alimentos esenciales, transportadas a lo largo de rutas fluviales, se producen en un contexto de creciente inseguridad que está obstaculizando los esfuerzos humanitarios y amenazando con llevar el hambre en la región a niveles sin precedentes. El conflicto y la creciente inseguridad han desplazado a una gran parte de la población en un estado en el que aproximadamente el 60% de la población, es decir, 1,2 millones de personas, ya sufre una grave inseguridad alimentaria”.
El organismo planea llegar a medio millón de personas al borde de la hambruna catastrófica, pese a operar en condiciones extremadamente peligrosas.
Esta semana, un contratista que coordinaba lanzamientos aéreos humanitarios fue asesinado por hombres armados en el estado de Alto Nilo. Las actividades han sido suspendidas temporalmente en la zona.
La ONU expresó sus condolencias y reiteró que los trabajadores humanitarios nunca deben ser objetivo de ataques, al tiempo que instó a las partes a reducir la violencia y garantizar acceso seguro y sin restricciones a la ayuda.