Una misión independiente de investigación de la ONU denunció este jueves que las Fuerzas de Apoyo Rápido cometieron asesinatos selectivos por motivos étnicos, violencia sexual generalizada y desapariciones forzadas durante la toma de El Fasher, en la región sudanesa de Darfur.
El informe concluye que existen “indicios de genocidio” contra las comunidades zaghawa y fur, al establecer al menos tres actos fundamentales: la matanza de miembros de un grupo étnico protegido, la provocación de graves daños físicos y mentales, y la imposición deliberada de condiciones de vida destinadas a su destrucción total o parcial.
Según la misión, la operación no fue un exceso aislado de guerra, sino una acción planificada y organizada, respaldada por altos mandos de las Fuerzas de Apoyo Rápido.
La ofensiva ocurrió tras un asedio de 18 meses que dejó a la población civil sin alimentos, agua ni asistencia médica, debilitándola antes del ataque final.
El conflicto en Sudán comenzó en abril de 2023 y ha dejado a civiles atrapados en una guerra que no da tregua.