En América Latina y el Caribe, la violencia sigue siendo una grave amenaza para la vida y el bienestar de millones de menores de edad.
Una investigación de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y el Fondo de la ONU para la Infancia (UNICEF) revela que más de 53.000 de ellos fueron víctimas de homicidio en la región entre 2015 y 2022.
Más recientemente, entre 2021 y 2022, la tasa de mujeres jóvenes asesinadas se duplicó, situándose en cinco muertes por cada 100.000 habitantes.
En contraste, la tasa de homicidios entre adolescentes varones disminuyó de 17 a 10 muertes en el mismo período, aunque sigue siendo alta.
Para las agencias, los homicidios ocurren en un contexto de aumento de la violencia armada en algunas zonas de la región, así como las desigualdades sociales y de género.
Sin embargo, en general, la violencia está presente desde edades muy tempranas. Seis de cada 10 menores de hasta14 años son objeto de algún tipo de castigo violento en el hogar, mientras una de cada cuatro adolescentes experimenta acoso escolar. También crecen los abusos en los entornos digitales.
Los organismos piden políticas públicas sólidas para prevenir y responder a la violencia contra niños y adolescentes.