Esa misma agencia también ha impulsado los bioinsumos como respuesta estratégica frente a la volatilidad de los fertilizantes y el cambio climático en América Latina y el Caribe.
Entre 1990 y 2023, el uso de fertilizantes químicos en el continente americano aumentó más del 200%, exponiendo a los países a una fuerte dependencia de insumos importados.
Los bioinsumos —biofertilizantes, biopesticidas y bioestimulantes— permiten reducir esa dependencia, mejorar la eficiencia de los recursos naturales y fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios.
La FAO ha lanzado un curso virtual con la Universidad de São Paulo y acompaña proyectos en Centroamérica, Cuba, Venezuela, Uruguay y Santa Lucía.
Aunque persisten desafíos regulatorios y de acceso para los pequeños productores, la agencia insiste en que los bioinsumos son una herramienta clave para una agricultura más sostenible y autónoma.