Por Álvaro Ayala Tamayo
La justicia extranjera le ha metido tres goles a la izquierda colombiana durante el presente año. Son ellos: la Captura del dictador Nicolás Maduro, la deportación a EEUU de su jefe de finanzas, Alex Saab y la imputación por corrupto al expresidente español, José Luis Rodríguez Zapatero. Los tres tienen en común que son parte de un ecosistema político y económico de los progresistas internacionales que buscaban influir en los resultados de las próximas elecciones. El barranquillero y venezolano chiviado era la caja mayor de los compradores de votos en lugares calientes de la costa caribe. Con su encarcelamiento los mercaderes del sufragio perdieron un poderoso socio para su negocio. Con Maduro y Saab fuera de escena el mapa político de la costa Atlántica sufrirá modificaciones sustanciales. Perdieron algo de flujo de caja. No toda, pero les hicieron daño.
De ñapa, el pasado martes en España imputaron por corrupción a Rodríguez Zapatero. Este sujeto procesal es un pillo dedicado a apoyar gobiernos progresistas que le firman millonarios contratos opacos y luego blanquean el dinero a través de empresas fachada de sus hijas. Además de ser lobistas políticos y de negocios chuecos el citado trío movía dineros para comprar votos en los países de sus amigotes.
El fútbol y política es la mezcla de un trago que envenena y enloquece. Cuando se juntan son una bomba atómica. Así nos pasa hoy a los colombianos que estamos en modo fútbol y elecciones presidenciales. A diez días del primer capítulo no sabemos quién nos hará la vuelta en la primera vuelta.
Los seguidores de Paloma, el Tigre y Cepeda juegan el partido más importante de sus vidas y tras la arremetida publicitaria, cada campaña reporta que las distancias se recortaron. Este 31 es la verdadera encuesta. Por lo visto, se asimila a una carrera desigual. A todos los candidatos, con excepción del petrocinado por el gobierno, les tocó salir desde más atrás. No todos iniciaron en la raya de partida que muestran las fotos. Gustavo Francisco Petro Urrego, presidente de Colombia, llevó en hombros a su candidato Iván Cepeda Castro, hasta el inicio del carril uno para que rematara descansado, mientras los otros competidores fatigados arribaban a la línea de partida.
El presidente cuando en los tarimazos no pronuncia discursos a favor de Cepeda, escribe los subtítulos. Nos falta poco tiempo para saber si tenemos una billetera de diez mil pesos con un millón adentro o una de un millón con diez mil adentro.
El mejor gol de nuestro mundial será conocer el nombre del sucesor del presidente Gustavo Petro. A otros les parecerá autogol. Eso depende de la camiseta que cada aficionado (sufragante) tenga puesta.
El solo hecho de conocer la prelista de 55 jugadores entregada por el técnico Néstor Lorenzo, generó grandes peleas. Cuando publique la definitiva con 26 integrantes se armará otra batalla. Igual sucederá el 31 de mayo a las 10 de la noche cuando la Registraduría entregue los resultados y los eliminados queden en profunda depresión.
Se requieren nervios de acero y mucha compostura a la hora de conocer los resultados. De lo contrario, se sufrirá más de la cuenta. Si busca llegar vivo a la final del mundial y a las votaciones en segunda, tómela suave y prepárese para los imprevistos y desconsuelos porque los tendrá, los habrá y muchos.
Cuando arranque la copa del mundo al presidente Gustavo Petro, le quedarán 57 días de mandato. Los que no están con Petro, dicen tener buenas sensaciones porque hasta hace un mes todo parecía para Cepeda. Los felinos y palomos aseguran, cada uno, que llegarán a segunda vuelta. Consideran que el candidato Cepeda ya agotó sus reservas, no subirá más y comenzará a caer. Se le ve lento, huesudo, leyendo y sin ilusiones. Incluso, el reconocido integrante de la izquierda, Gustavo Bolívar, asegura que deben ganar en primera porque en segunda son altas las probabilidades de perder. La descarada censura a la prestigiosa revista Semana es una muestra de culillo y debilidad.
Paloma se mueve entre sus propias propuestas y las herencias de Uribe Vélez. Traer gente nueva al grupo es su reto. Con Abelardo suceden muchas cosas. Es el fenómeno político del momento, con posibilidades de aumentar, tocar techo y romperlo. Es el más carismático entre los jóvenes que son tecnología. Al Tigre se le ve fuerte, ágil y con ilusiones. La política también es un estado de ánimo.