¿Qué define realmente a un ser humano: la biología o el entorno? Esa pregunta, que parecía reservada para filósofos y científicos, irrumpió en la Feria Internacional del Libro de Bogotá 2026 de la mano de una de las propuestas literarias más provocadoras de la feria.
Mantícora (Editorial Planeta), la más reciente novela de Gil Burgos Colón, traslada al lector al año 2732, en un escenario donde cincuenta niños sobreviven a un accidente espacial y crecen en un planeta desconocido sin ningún tipo de referente humano. “La novela parte de una inquietud central: lo humano no es una condición fija, sino una construcción moldeada por el entorno”, plantea el autor.
En ese mundo, los niños son acogidos por una especie autóctona que redefine por completo su desarrollo. Sin lenguaje ni estructuras culturales, su forma de relacionarse cambia: el cuerpo se adapta al entorno, el uso de las manos pierde sentido y los vínculos se construyen desde la experiencia directa, no desde normas aprendidas.

Un debate que ya ocurre en el presente
Aunque la premisa parece lejana, la obra dialoga con fenómenos documentados. Casos como el de Oxana Malaya, quien creció en condiciones de aislamiento humano y desarrolló comportamientos propios de animales, han evidenciado hasta qué punto el contexto puede influir en la conducta, la identidad y la forma de entender el mundo.
Pero la conversación no es solo histórica. Hoy, el fenómeno therian —personas que se identifican como animales no humanos, adoptando sus movimientos, sonidos y formas de relacionarse— plantea preguntas similares sobre los límites de la identidad humana. Lejos de ser marginal, esta comunidad crece globalmente y ha generado debates en psicología, cultura y redes sociales sobre qué significa pertenecer a una especie. Mantícora llega, casi sin proponérselo, como un relato que anticipa y amplifica esa discusión.
A partir de esa base, Mantícora lleva la hipótesis al límite y propone una mirada radical: que lo humano puede transformarse completamente cuando se alteran las condiciones que lo sostienen.
Con más de tres décadas de trayectoria en el campo de las comunicaciones y tres años de estudios en ciencias naturales, Burgos Colón ha explorado estas preguntas desde la investigación académica. Su obra anterior, El gran abismo humano (2019), sentó las bases conceptuales de esta propuesta, que ahora traslada a la narrativa de ficción para ampliar la discusión.
La presencia de títulos como Mantícora confirma una tendencia: la literatura ya no solo cuenta historias, también se posiciona como un espacio para cuestionar certezas y abrir debates sobre el futuro de la humanidad.