La doctora Reinhilde Van de Weerdt, nueva representante de la Organización Mundial de la Salud en los Territorios Palestinos Ocupados, completó su primera semana en Gaza a principios de abril y mostró su estremecimiento.
"Puedes leer los informes, estudiar los números. Pero estar de pie en las calles, en medio de escombros de metros de altura y ambulancias, es algo completamente diferente", declaró.
Las cifras de un reciente informe de daños son devastadoras: 1800 instalaciones de salud destruidas o dañadas, daños al sector salud estimados en 1400 millones de dólares, y necesidades de 10.000 millones en cinco años para la recuperación del sistema sanitario.
Además, el 80% de los sitios de desplazamiento tienen infestaciones de roedores y plagas, y más de 17.000 casos de infecciones cutáneas se han registrado este año.
"El personal de salud y los trabajadores de la salud deben ser protegidos. Los medicamentos y suministros esenciales deben entrar en Gaza", exigió Van de Weerdt.
Hasta el 23 de abril, más de 11.000 pacientes han sido evacuados de Gaza, pero la ruta hacia Cisjordania y Jerusalén Este sigue cerrada. Solo se puede salir por Rafah, hacia Egipto.