En el ámbito humanitario, los equipos de la ONU reportaron en su última actualización intensos ataques aéreos en varias provincias de Irán durante la segunda mitad del mes de marzo. Los ataques causaron un elevado número de víctimas civiles y daños generalizados en las infraestructuras, entre ellas viviendas, escuelas y centros de salud.
Los ataques han interrumpido servicios básicos como el suministro eléctrico, el abastecimiento de agua y las telecomunicaciones, lo que también ha provocado un aumento de los riesgos medioambientales y sanitarios.
Hasta el 30 de marzo, las autoridades locales y las ONG reportaron más de 2000 civiles fallecidos y casi 28.000 heridos, así como daños a más de 115.000 edificios civiles, incluyendo más de 700 escuelas.