La diabetes, el tabaco y ciertos fármacos pueden elevar el riesgo de sordera
Publicado en 17/03/2026 17:05
Salud

La adaptación audioprotésica debe hacerse en el momento adecuado, ni demasiado pronto ni tarde

La pérdida de audición puede manifestarse de varias formas. Unas son las que afectan al órgano neural de la audición, las llamadas pérdidas neurosensoriales, que son las que afectan a las células que se encargan de transmitir la vibración sonora en señal nerviosa para que podamos oír. Y las otras son las pérdidas conductivas, que son aquellas pérdidas que afectan al mecanismo de transmisión de la onda sonora provocada por el sonido. Esto puede venir desde por un tapón de cerumen hasta por una infección de oído, así como por una perforación timpánica o alguna otra afectación del oído medio que altere ese mecanismo de transmisión mecánica de la onda sonora.

«La pérdida auditiva más frecuente es la neurosensorial y dentro de las de este tipo la más común es la presbiacusia, que es la pérdida auditiva asociada a la edad», explican los especialistas.

La detección temprana es clave. Muchos pacientes acuden al especialista cuando ya han normalizado la dificultad para seguir conversaciones o han subido el volumen de la televisión, la radio o del teléfono móvil.

Por eso es importante saber que, «según los estudios publicados más recientes, las estimaciones de pérdida de audición relevante se encuentran a los 40 años entre un 5 y un 8%; a los 50 años, entre el 10 y el 15%; a los 60 años, entre el 25 y el 35%; a los 70 años, entre el 40 y el 60%; a los 80 años, entre el 60 y el 80%, y a los 90 años más del 80% de las personas tienen algún trastorno auditivo», detalla el doctor. «Generalmente son presbiacusias y alteraciones de la audición de la relación vía auditiva», precisa.

No todo el mundo sufre el deterioro de la misma forma. Así, como explica el doctor Ruiz Escudero, «hay pacientes que tienen leves alteraciones auditivas con 90 años y se manejan perfectamente, pero si hiciéramos un diagnóstico fino a una audiometría verbal veríamos que seguramente la discriminación termina fallando igual que falla cualquier otro órgano en el cuerpo humano».

La pérdida auditiva depende, según este experto, de muchos factores: la genética, si se ha trabajado en ambientes ruidosos o tiene aficiones en las que se ha sometido a mucho ruido. Así, no es lo mismo trabajar en una oficina que ser taxista, o si te gusta la caza o ir de conciertos frente a pintar.

Y no solo. «También influye la existencia de otras patologías que pueden favorecer la pérdida de audición, como la diabetes, que afecta la vascularización de casi todos los órganos terminales, entre ellos el oído», aseguran los médicos. Así, la pérdida auditiva es hasta dos veces más común en personas con diabetes que en aquellas sin la enfermedad, e incluso las personas con prediabetes presentan un mayor riesgo (un 30% más), según la Asociación de Diabetes Americana.

«También afecta si el paciente ha fumado o si ha consumido algún fármaco ototóxico», añade el especialista en referencia a los antibióticos aminoglucósidos (gentamicina, amikacina), quimioterapia (cisplatino), diuréticos de asa (furosemida) o haber tomado altas dosis de aspirina, según recoge la literatura científica.

Pero también has cosas que se pueden evitar para tratar de prevenir la pérdida auditiva. «Siempre mencionamos la regla del 60-60, que es no usar auriculares a más del 60% de volumen en más de 60 minutos al día. Se puede prevenir utilizando protección auditiva sonora, por ejemplo, a nivel laboral o en actividades de ocio como pueden ser el tiro o la caza. Y es importante mantener revisiones periódicas para verificar cuál es el nivel auditivo del paciente». En este sentido, generalmente es recomendable revisar la audición cada año o de forma bianual hasta los 50 años, recomienda los expertos.

Revisiones

También se debe acudir al otorrinolaringólogo si se nota pérdida auditiva. Y, entre los 50 y los 65, más o menos, se debe realizar una audiometría cada tres años. A partir de los 65 se recomienda que sea anual, siempre dependiendo de la pérdida auditiva. No obstante, no hay protocolos universales; estas son recomendaciones.

Consultado sobre por qué revisarse la audición si esta no se puede recuperar (salvo infección, tapón…), el doctor explica que si bien es verdad que «las revisiones se hacen para evaluar la velocidad de pérdida y porque la adaptación audioprotésica debe hacerse en el momento adecuado».

«Tan malo es hacerlo antes de tiempo –continúa– como hacerlo demasiado tarde. Así, poner un audífono antes de tiempo provoca una falta de adhesividad a su uso. Es igualmente malo adaptarla más tarde de lo normal porque también la neuroplasticidad cerebral influye. Con 90 años, salvo raras excepciones, cuesta mucho utilizar el audífono. Su colocación requiere realizar una especie de rehabilitación de adaptación de la protésica auditiva para que el paciente la use en condiciones y la tolere. Lo recomendable es sacar el rendimiento del audífono en el momento en el que realmente se necesita».

El color del teatro afecta a la percepción del sonido

La iluminación y los efectos visuales pueden mejorar la experiencia auditiva de la música más de lo que se pensaba. Investigadores alemanes han descubierto que el color de una sala de conciertos impacta en la percepción del sonido. Así, los colores más brillantes dan lugar a un «tono» más cálido, según los oyentes. Para evaluar los efectos del color de una sala en la percepción del sonido, los participantes del estudio publicado en «JASA» escucharon la grabación de un concierto en salas rojas, verdes y azules que variaban en tonos, brillo y saturación. Los colores más saturados, que parecen visualmente más fríos, especialmente el verde y el azul, evocaron un color de sonido más frío. Los participantes también tendieron a tener mayor preferencia por la música en salas de conciertos más oscuras.

Textos y fotos: www.elmundoalinstante.com

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