Actualmente hay unos 15.000 satélites orbitando la Tierra, según la Agencia Espacial Europea. La mayoría son de Starlink
Google presentó el pasado noviembre el llamado Project Suncatcher, consistente en poner en órbita centros de datos para IA que funcionen con energía solar. La compañía no especificó un número, más allá de hablar de clústers de 81 satélites, pero sí lo ha hecho SpaceX al revelar un proyecto similar. La compañía de Elon Musk presentó el pasado viernes una solicitud ante la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) para que apruebe una megaconstelación de un millón de satélites en órbita con el mismo fin.
Como referencia de lo ambicioso del número, la Agencia Espacial Europea estima el número de satélites que orbitan la Tierra en unos 15.000. La mayoría de ellos ya corresponden a una empresa de Musk, Starlink, que tiene unos 9.600 actualmente, según Jonathan’s Space Report.
Es poco probable que la FCC apruebe una red tan extensa, pero esta es una estrategia que Musk ya usó con Starlink: pedir un número anormalmente alto de satélites para tener un margen de negociación. En el caso de Starlink, se pidió la aprobación de 42.000 satélites.
En este caso, SpaceX propone establecer una red de centros de datos alimentados por energía solar en la órbita baja terrestre que se comuniquen entre sí mediante láser. El documento describe la constelación en términos propios de la ciencia ficción y la califica como un ‘primer paso hacia convertirse en una civilización de nivel Kardashev II: una capaz de aprovechar toda la energía del Sol’.
La empresa de Elon Musk sostiene que los centros de datos orbitales serían una alternativa más barata y respetuosa con el medio ambiente que los centros terrestres que constituyen la columna vertebral de la creciente industria de la IA. En lugar de extraer agua de las comunidades, contaminar los acuíferos y disparar la factura eléctrica, estos centros de datos podrían radiar calor al vacío del espacio y depender casi por completo de energía solar y de baterías.
De esta manera, también se sortearían los enormes costes de electricidad y agua que actualmente limitan el crecimiento de la IA en la Tierra. Según la BBC, se espera que los satélites operen a altitudes de entre 500 y 2.000 km.
SpaceX argumenta que su flota de satélites bastaría para satisfacer la demanda de ‘mil millones de usuarios’ de la próxima generación de tecnología impulsada por IA. El proyecto depende de la ‘economía del espacio’ que logre propiciar Starship.
Tras 11 vuelos de prueba, se espera que el vehículo comience a transportar cargas útiles operativas este año. Está diseñado para llevar ‘millones de toneladas’ a órbita cada año. Sin la reducción de costes que puede ofrecer Starship, que ya logró SpaceX con los cohetes Falcon, la idea de un centro de datos orbital sería una fantasía de miles de millones de dólares. Con Starship, Musk sostiene que el espacio será el ‘lugar de menor coste para instalar IA’ en los próximos años.
No todo el mundo lo ve igual. Incluso si solo una pequeña parte de ese millón de satélites acabara en órbita, supondría un aumento significativo del número de objetos creados por el ser humano en el espacio. Por un lado, astrónomos han advertido de que un millón de satélites podría cegar los telescopios terrestres. Por otro, expertos en seguridad temen que se produzca un evento del tipo ‘síndrome de Kessler’. Esto es, cuando una colisión en órbita genera tantos fragmentos que estos provocan nuevos choques en cadena, multiplicando los escombros y pudiendo llegar a convertir ciertas órbitas en inutilizables durante años.
Musk, en cambio, no se muestra preocupado por estas cuestiones. Cuando le preguntaron en X por la cifra del millón de satélites, bromeó diciendo ‘ups, ¿he dicho un millón? Quería decir mil millones’.
La solicitud se presentó horas después de que trascendiera que SpaceX mantiene conversaciones activas para fusionarse con xAI, la startup de inteligencia artificial de Musk.
Textos y fotos: www.elmundoalinstante.com