La Oficina de Derechos Humanos de la ONU recibió testimonios coincidentes de palestinos que regresaron a Gaza a través del paso de Rafah y denunciaron malos tratos, abusos y humillaciones.
Según estos relatos, los retornados fueron esposados, vendados, amenazados, registrados de forma invasiva y despojados de dinero y pertenencias. Algunos denunciaron que se les negó acceso a atención médica y a baños, lo que derivó en “una humillación extrema”.
También se reportaron presiones para aceptar dinero a cambio de no regresar a Gaza o para actuar como informantes.
La ONU advierte que estos hechos “apuntan a un patrón de conducta que viola los derechos a la seguridad personal, la dignidad y la protección frente a la tortura y otros tratos crueles, inhumanos o degradantes”.