La Organización Mundial de la Salud vivió en 2025 “uno de los más difíciles de su historia”.
“Los importantes recortes en nuestra financiación nos han obligado a reducir nuestra plantilla”, reconoció el doctor Tedros Gebreyesus el lunes en Ginebra al presentar el informe de actividades a la junta ejecutiva de la agencia de la ONU.
En 2026 se perfila una transformación más profunda: la de una OMS obligada a replantearse su modelo económico, su independencia y su lugar en un Sistema sanitario global en constante cambio.
“Los drásticos recortes en la ayuda bilateral debilitaron sistemas de salud enteros y causaron graves perturbaciones en muchos países”, subrayó el director general
Tedros explicó que la organización ha emprendido un proceso para aumentar las contribuciones obligatorias de los Estados miembros al 50 % de su presupuesto básico para 2031. Esta reforma se considera vital para preservar lo que el director de la OMS denomina su “independencia”.
Gracias a las reformas emprendidas, la OMS afirma haber obtenido el 85% de los recursos necesarios para el presupuesto básico 2026-2027. La mayoría de las contribuciones voluntarias siguen destinadas a fines específicos, dejando "bolsas de pobreza" en áreas que, sin embargo, son estratégicas, como la preparación para emergencias sanitarias, la resistencia a los antimicrobianos o la resiliencia climática.