Una experta en derechos humanos* pidió que la toma de rehenes sea incluida explícitamente en la futura Convención sobre crímenes de lesa humanidad, actualmente en negociación entre los Estados.
La relatora especial sobre la tortura**, Alice Jill Edwards, advirtió que excluir esta práctica representa una grave laguna en la protección internacional, especialmente en un contexto en el que la toma de rehenes se utiliza cada vez más como una táctica deliberada en conflictos armados y por parte de Estados.
Según la experta, esta práctica inflige un sufrimiento profundo, tanto físico como psicológico, a las víctimas, y provoca años de angustia, miedo e incertidumbre en sus familias. Edwards recordó que, aunque la toma de rehenes puede constituir tortura, también es un crimen independiente bajo el derecho internacional, y subrayó que en 2025 la Asamblea General de la ONU reconoció su gravedad.
La relatora alertó además de que, en contextos de conflicto, la toma de rehenes puede prolongar la violencia, obstaculizar los procesos de paz y fomentar nuevos secuestros.
Incluir este delito en la Convención fortalecería la capacidad de los Estados para investigar y sancionar a los responsables y enviaría un mensaje claro: los civiles nunca deben ser utilizados como moneda de cambio.