El sector minorista colombiano tuvo un balance anual muy positivo, especialmente en la continua transformación y fortalecimiento de la experiencia de compra, cada vez más digital y adaptada a las nuevas exigencias del usuario.
De acuerdo con la Encuesta Mensual de Comercio (EMC), las ventas del comercio minorista en 2025 hasta octubre crecieron un 10,5% frente al mismo periodo de 2024. Sin embargo, el dato que marca la diferencia está en el comercio electrónico, cuyas ventas aumentaron un 19,5%, casi el doble del crecimiento general del sector, lo que deja entrever que la digitalización del comercio es realmente un motor principal del sector.
«El crecimiento del comercio electrónico responde a experiencias más simples, rápidas y personalizadas», señala Paula Rojas, Sales Director para LATAM en Infobip. «El consumidor colombiano espera poder comprar, consultar, pagar y recibir soporte sin fricciones, desde el canal que tenga más a la mano. Es un usuario evolucionado».
Con excepción de los combustibles y lubricantes, las ventas reales del comercio minorista crecieron un 15,0% en el mismo periodo, con Bogotá D.C. liderando la contribución positiva al aportar 5,8 puntos porcentuales al crecimiento total. Antioquia, Valle del Cauca, Cundinamarca y Santander también mostraron desempeños relevantes, evidenciando que la recuperación y transformación del comercio no se concentra en una sola región.
Las cifras del DANE muestran, además, que el comercio electrónico ya no es un canal marginal. En el informe destaca la importancia de medir la participación y contribución de las ventas online dentro del total del comercio minorista, confirmando así que el e-commerce ya dejó se ser simplemente una alternativa de venta para convertirse en un cimiento de los negocios.
Este cambio ha obligado a los comercios a repensar su relación con los clientes. Durante 2025, sectores como tecnología, retail especializado y entretenimiento apostaron con mayor fuerza por modelos omnicanal, combinando tiendas físicas con canales digitales, mensajería conversacional, pagos inmediatos y atención automatizada, para poder ir más allá de la venta y acompañar al consumidor durante todo su recorrido, desde la búsqueda hasta la postventa.
«Las marcas que mejor cerraron el año son aquellas que entendieron que la experiencia del cliente es tan importante como el producto», detalla la experta de Infobip. «Hoy vemos comercios que integran WhatsApp, chatbots, notificaciones y plataformas de datos para anticiparse a las necesidades del usuario, ofrecerle información relevante y facilitarle la compra sin hacerlo repetir procesos o cambiar de canal constantemente».
Este enfoque empieza a explicar por qué el comercio electrónico crece más rápido que el promedio del sector. La facilidad para comparar, pagar y recibir productos, sumada a experiencias más personalizadas, ha elevado el estándar de lo que los colombianos esperan al comprar.
Es posible aventurar que en el 2026, el consumidor colombiano siga premiando a las marcas que inviertan en experiencia de usuario, automatización inteligente y omnicanalidad real, y que el crecimiento del comercio dependa de la capacidad de integrar datos, tecnología y comunicación para entender mejor a los clientes.
«El comercio colombiano está entrando en una etapa de madurez digital», agrega Paula Rojas. «Al analizar las cifras, es posible ver que el terreno ya está preparado para que en el 2026, quien logre conectar mejor con sus clientes y ofrecerles experiencias que realmente agreguen valor, tendrá la ventaja».