Las familias ucranianas intentan resistir privadas de electricidad y calefacción por los ataques rusos, mientras las temperaturas caen muy por debajo de cero. Los niños, ya devastados por casi cuatro años de conflicto, pagan el precio más alto, alerta UNICEF.
En Ucrania, las oleadas de misiles y drones rusos dirigidos contra las infraestructuras energéticas han dejado barrios enteros sin calefacción ni electricidad durante días, justo cuando el invierno se instala con un frío mortal. “Las familias han llegado incluso a rellenar las ventanas con peluches para bloquear un poco el frío glacial», contó Munir Mammadzade, representante de UNICEF en Ucrania, durante una rueda de prensa en Ginebra.
Aunque hasta ahora el trabajo humanitario se ha centrado en las zonas de primera línea, los constantes ataques rusos contra la infraestructura urbana, incluidas áreas residenciales, han creado una nueva crisis entre las personas que viven en edificios de apartamentos.
El representante de UNICEF contó el caso de Svitlana que está haciendo todo lo posible por cuidar de su hija de tres años, Adina, en la décima planta de su edificio.
“Svitlana no puede bañar a Adina o prepararle comida caliente. Así que la envuelve en muchas capas de ropa y bajan las escaleras a oscuras para llegar a unas tiendas”.
Los servicios de emergencia estatales ucranianos, con ayuda de UNICEF, han instalado tiendas fuera de los edificios para ayudar a las familias, proporcionándoles comida caliente, la posibilidad de recargar los teléfonos y acceso a apoyo psicológico.