La Organización de las Naciones Unidas expresó este jueves su profunda preocupación por la grave situación en Irán, marcada por protestas generalizadas, un elevado número de víctimas y el riesgo de una mayor desestabilización regional.
Así lo afirmó la secretaria general adjunta para Asuntos Políticos y de Consolidación de la Paz, Martha Pobee, en una sesión informativa ante el Consejo de Seguridad.
Según indicó Pobee, las manifestaciones comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en Teherán, cuando comerciantes del Gran Bazar protestaron contra el colapso de la moneda nacional, la inflación descontrolada y el deterioro de las condiciones de vida. En pocos días, las protestas se extendieron a todo el país y evolucionaron hacia un movimiento de carácter político, convirtiéndose en las mayores manifestaciones desde las protestas de “Mujer, Vida, Libertad” de 2022.
Muerte de manifestantes
Aunque inicialmente fueron mayoritariamente pacíficas, las protestas derivaron en una fuerte escalada de violencia a partir del 8 de enero, cuando se intensificaron en Teherán y otras grandes ciudades. Las autoridades respondieron imponiendo un apagón casi total de las comunicaciones, evacuando residencias universitarias, levantando barreras en los centros urbanos y, según múltiples informes, recurriendo al uso excesivo de la fuerza.
Medios de comunicación y organizaciones de derechos humanos han reportado la muerte de cientos, e incluso miles, de manifestantes y transeúntes en un corto período de tiempo, cifras que las Naciones Unidas no han podido verificar de manera independiente.
El Gobierno iraní, por su parte, sostiene que actuó frente a la infiltración de “terroristas organizados” y acusa a estos grupos de provocar violencia con el objetivo de desestabilizar al país y atraer una intervención extranjera.
En una declaración, el Secretario General expresó su alarma por el uso excesivo de la fuerza y subrayó la necesidad urgente de evitar nuevas víctimas. Reafirmó que todos los iraníes deben poder expresar sus demandas de manera pacífica y sin temor, y recordó que las libertades de expresión, asociación y reunión pacífica están protegidas por el derecho internacional. Asimismo, instó a las autoridades a restablecer el acceso a la información y levantar el bloqueo de las comunicaciones.
Arrestos masivos
La ONU también manifestó su preocupación por las denuncias de arrestos masivos, que superarían las 18.000 personas detenidas, y llamó a respetar el debido proceso, garantizar un trato humano a los detenidos y detener cualquier ejecución relacionada con las protestas.
Finalmente, ante las crecientes tensiones y declaraciones sobre posibles acciones militares contra Irán, el Secretario General instó a todas las partes a ejercer la máxima moderación y reiteró que la diplomacia y el diálogo son la única vía para evitar una mayor escalada y preservar la paz y la seguridad internacionales.
Calles llenas de bolsas de cadáveres
La periodista y activista iraní Masih Alinejad denunció lo que calificó como una “masacre” contra manifestantes en Irán y criticó la falta de una respuesta firme de la comunidad internacional.
Invitada por Estados Unidos, Alinejad afirmó que millones de iraníes desarmados han sido silenciados mediante el uso de munición militar, arrestos masivos y un apagón total de las comunicaciones destinado, según señaló, a ocultar las violaciones cometidas por las autoridades.
La periodista sostuvo que las protestas, iniciadas el 28 de diciembre por el colapso económico, se transformaron rápidamente en un levantamiento nacional que atraviesa todos los sectores sociales y regiones del país. Alinejad denunció cifras de víctimas que ascienden a miles, aunque reconoció que no existe verificación independiente debido al bloqueo informativo.
“Periodistas dentro de Irán han enviado vídeos en los que se ven montones y montones de bolsas para cadáveres apiladas unas encima de otras. Iraníes en el exilio, debido al cierre de internet, amplían la imagen para asegurarse de que sus familiares y seres queridos no están en esas bolsas”.
Asimismo, alertó sobre la represión transnacional contra disidentes iraníes en el extranjero y llamó al Consejo de Seguridad a pasar de las declaraciones a acciones concretas para proteger a la población civil.
Ejecuciones extrajudiciales, entierros sin identificación
El periodista y defensor de derechos humanos Ahmad Batebi compartió su testimonio personal sobre la represión, vinculando su experiencia pasada con la situación actual en el país.
Batebi recordó que fue arrestado siendo estudiante por participar en protestas, condenado inicialmente a muerte y sometido durante años a aislamiento prolongado y tortura física y psicológica, incluida la simulación de ejecuciones. Señaló que fue forzado a realizar confesiones televisadas bajo coacción, una práctica que, según afirmó, continúa utilizándose contra manifestantes detenidos.
El periodista sostuvo que la represión actual incluye ejecuciones extrajudiciales, entierros sin identificación y la negación de los cuerpos a las familias, lo que dificulta conocer el número real de víctimas.
También denunció la participación de fuerzas aliadas extranjeras en la represión y alertó sobre la magnitud de la violencia. Batebi concluyó haciendo un llamado a la comunidad internacional para que adopte acciones concretas y no se limite a declaraciones de condena, advirtiendo que la inacción podría agravar la crisis humanitaria en Irán.
Irán advierte sobre la desestabilización de Estados Unidos
El embajador Gholamhossein Darzi, representante permanente adjunto de Irán, afirmó que hablaba en nombre de una “nación de luto”.
“Es profundamente lamentable que el representante del régimen de los Estados Unidos, que solicitó esta reunión, haya recurrido hoy a mentiras, distorsiones de los hechos y desinformación deliberada para ocultar la implicación directa de su país en encauzar los disturbios en Irán hacia la violencia”, declaró.
Añadió que Estados Unidos solicitó la reunión con el fin de “ocultar su complicidad directa en los crímenes que sus mercenarios han cometido contra nuestra nación”.
“El régimen de los Estados Unidos intenta presentarse como amigo del pueblo iraní, mientras que simultáneamente sienta las bases para la desestabilización política y la intervención militar bajo una supuesta narrativa humanitaria”, afirmó.
Describió estas afirmaciones como “particularmente cínicas” a la luz de lo que calificó como el largo y bien documentado historial de Estados Unidos de intervenciones militares ilegales, operaciones de cambio de régimen y violaciones sistemáticas del derecho internacional y de la Carta de las Naciones Unidas.
El embajador Darzi también expresó su “firme oposición” a la participación de los dos expositores de la sociedad civil, afirmando que “representan la agenda política de los regímenes de los Estados Unidos e Israel”.
“Su presencia aquí, por lo tanto, no es ni legítima ni creíble, y socava fundamentalmente la integridad de este debate”, concluyó.